Santiago, | Hora Local:
CABALLO Y RODEO - Portal Oficial Federaciones del Rodeo y de Criadores de Caballos Chilenos Federación de Criadores  de Caballos Chilenos Fedetración del Rodeo Chileno

Luis Domínguez Mohr partió a correr a la Medialuna Celestial

Campeón de Chile de Rodeo el año 1978, falleció el sábado 30 de septiembre.

Comparte este contenido:
Imprimir Guardar PDF Enviar Autor: Miguel Angel Moya fecha: Lunes 2 de octubre de 2017

El sábado 30 de septiembre, cuando finalizaba el Mes de la Patria, también concluyó la vida de un Campeón de Chile de Rodeo. En la noche del último día de dicho mes, partió hacia la Medialuna Celestial el corredor Luis Domínguez Mohr, quien alcanzara el hito máximo de todo corralero, al ganar el Campeonato Nacional de Rodeo efectuado el año 1978 en Rancagua, formando collera con Alberto Schwalm en Vistazo y Estribillo, logrando el título con 25 puntos.

"Luchín" Domínguez fue un hombre amable, cariñoso, con gran conocimiento de los caballos, del Rodeo y enamorado de las tradiciones huasas.

Revisando en el archivo de nuestro portal Caballoyrodeo.cl, antiguas crónicas sobre este gran jinete, que al momento de su muerte era socio y director honorario del Club de Huasos y Rodeo Gil Letelier de Santiago (donde era conocido cariñosamente como Tío Lucho), nos topamos precisamente con una entrevista que se le hizo cuando corriendo en la Medialuna de dicho Club capitalino, logró el Segundo Champion en un rodeo.

En aquella ocasión (20 de septiembre de 2008), quedaron con Alfredo Muñoz a sólo un punto de los ganadores, cosechando muchos aplausos en el desfile de los Campeones del rodeo, hecho que lo emocionó mucho y sobre lo cual entregó su comentario.

"Imagínate, me gané el Segundo Champion a la edad que tengo (76 años entonces) y con unos caballitos que los trabajé yo mismo en el invierno y que compré por ahí muy baratos. Afortunadamente los caballitos respondieron y yo creo que con mis años hacer esa gracia tiene algún mérito. De mis amigos que yo tenía antes, no sé quién estará corriendo de esa forma. Yo creo que corrí muy bien y además me sentí muy cómodo corriendo con mi compañero, Alfredo Muñoz, que me ayudó harto. Por todo eso me emocioné, porque creo que fue un gran mérito", respondió con un nudo en la garganta.

Contó en esa oportunidad, a la que hemos traído al presente, que su última medalla la había ganado hace cuatro, cinco años, también en un rodeo en Santiago. Y que al ganar nuevamente en el recinto del Gil Letelier, se le agolparon los recuerdos en su mente.

"Se me vinieron a la memoria aquellos primeros champion que me gané en mi vida, porque después los caballos van respondiendo y uno se va acostumbrando, pero las primeras premiadas quedan guardadas y en eso uno piensa, al igual que en el último (éste) en que casi salimos primeros, porque sólo nos faltó un punto debido al primer toro que salió malo", expresó.

Guardando las proporciones, se le consultó si se le vino a la memoria lo ocurrido el año 1978, cuando salió Campeón de Chile.

"Sí, pero en aquellos tiempos uno andaba bien montado, con otros caballos, muy distintos a los caballitos que tengo ahora.  El Champion de Chile lo peleé varias veces, me saqué tres veces el Segundo Lugar y todo el tiempo uno andaba entreverado en el tercer o cuarto animal y con puros caballos trabajados en la casa".  

También se le preguntó hasta cuando pensaba continuar en la actividad, trabajando sus caballos, corriéndolos.

"Yo creo que voy a andar a caballo hasta que las piernas me aflojen y pierda los estribos. Yo lo hago básicamente por entretención, aunque también es bueno que los caballos respondan y no anden todo perdido. Claro que nunca me van a responder como los caballos que tenía antes, pero siquiera que atajen y no hagan leseras. Además, el cuerpo me pide subir a caballo, todavía me siento vigente y con ganas. Con decirte que el domingo que premié corrí 8 toros (2 series y la final) y al otro día amanecí como cabro de quince, cuando yo pensaba que no me iba a poder ni el cuerpo", señaló.  

Hablando de caballos, fu consultado por cuáles recordaba con especial cariño.

"Bueno, sin duda, el Vistazo, con el que me gané el Champion de Chile; la Pícara, el Peoncito, el Taconero, etc. Yo tenía una pila de caballos extraordinarios", manifestó, agregando detalles de su trayectoria, gran parte de la cual la hizo en Osorno

"Yo me vine el año 82 y me traje conmigo varios caballos. Anduvimos corriendo muy bien con Víctor Hunneus, pero después liquidé los caballos. Yo primero llegué a San Bernardo, después estuve corriendo con Hernán Maturana, allá en Palmilla, con quien me fue harto bien, y años después, el 96, me vine aquí al Gil Letelier. Al poco tiempo de haber llegado me gané un champion representando al Club".  

"Desde niño andaba todo el día a caballo en el campo y  partí como a los 10 años moviendo a la Rienda, allá en Osorno. Después empecé poco a poco a correr la vaca, hasta que a los 18 años me gané mi primer champion. Con el tiempo me fui haciendo de caballos mejores hasta llegar a tener varios muy buenos, y todos se trabajaban en la casa. El Vistazo lo compré a los dos años y medio y fue bueno desde un comienzo. Cuando lo premié en el Champion todavía no cumplía los 6 años.  Claro que teníamos muy buenos empleados en el campo. En ese tiempo me llevé a los Navarro; primero a Fernando (papá del Chiqui) y después a Tito (papá de Titín). Después, Hernán Monsalve, con quien yo corría, se llevó a Pancho Navarro. Con ambos estuve corriendo como 20 años, recordó.

También se le preguntó que significó para él, ser Campeón de Chile.

"Uff…era a lo máximo que podía aspirar. Pero nada de eso cambió mi forma de ser; siempre lo tomé con sencillez, jamás hice alardes. Yo lo tomé como si hubiera ganado un rodeo más; un rodeo harto grande, pero para mí era un rodeo más. Y como varias veces antes había estado en la pelea, me lo tomé con calma", apuntó.

Pero Luis Domínguez también fue criador, contando al respecto: "Eran dos criaderos, Tacamó y San Olegario (así se llamaba su abuelo y él se llamaba Luis Olegario Domíguez Schwalm). Después a mí me fue medio malón en el campo, así que hice un remate y liquidé todo. Cuando me vine para el Norte ya no pude seguir criando".

Un testimonio en "Hombres a Caballo"

También recurrimos a esa entrevista que se le hizo en el programa "Hombres a Caballo", donde, entre otras cosas, manifestó: "El Rodeo antes era más lindo, porque éramos todos amigos; nos conocíamos dentro de la Medialuna; llegaban las señoras nuestras; la Medialuna se llenaba. Era una cosa increíble; en las provincias chiquititas era la fiesta del año. Incluso había ramadas, de todo; era la fiesta del año".

También dijo que antaño, "los caballos se criaban a todo campo. Terminado el Champion de Chile, se largaban a potrero. Estaban con el pelo largo, después les pasaba la rasqueta uno y se les caía el pelo al tiro. A los caballos no les pasaba nada. Hoy día les ponen carpas y todo eso; antes eran más rústicos, ni se resfriaban".

Y sonriendo, mientras esperaba salir a trabajar un caballo, en su rutina diaria, contaba: "Con el favor de Dios, soy sano gracias al caballo. Esto lo disfruto más que gastar plata".

También contó que una estatua del Estándar de la Raza le fue entregado por la Federación de Criadores de Caballos Chilenos en enero del 2014, recordando el 60° Aniversario de la Asociación de Criadores de Caballares  Chilenos X Región  Osorno, de la cual fue uno de sus socios fundadores.

"Los fundadores fuimos 23 personas, y de esas 23 personas que firmamos el Acta, quedamos dos”, acotó, agregando un comentario sobre la crianza actual: "Ya no hay campos grandes como antes, pero hay que buscar buenos potros, buenas madres. Para mí, las yeguas aportan el 70 por ciento. Y lo otro, un consejo: que no ensillen el caballo tan luego, no empezar a trabajar los caballos tan temprano; a los tres años ya los empiezan a amansar. A los cuatro años ya están atajadores, pero duran un año, dos años más. Yo aconsejo a la cabrería joven que aprendan a ponerse las espuelas, que no esperen que venga un empleado a ponérselas. Que ensillen su caballo, lo galopen, lo desensillen. Porque así aprenden a querer al animal, al caballo y el caballo también lo empieza a querer a uno. Porque cuando hay muchas manos, el caballo no sabe qué hacer. El caballo es igual que una mujer, es una nomás. Mi abuelo siempre me decía: El caballo y la mujer no hay prestárselos a nadie. Tiene que trabajarlo uno solo. No le prestaba el caballo a nadie".

 Y con mucho énfasis señaló: "Si yo volviera a nacer, sería huaso, pero a la antigua. No me gustaría nacer como huaso de hoy día".

Ha partido un huaso a la antigua, que ya debe estar topeando un toro overo junto a esos camaradas. A esos compañeros de collera que le precedieron en el largo viaje. Aquellos viejos lindos que seguramente lo deben haber estado esperando, para correr un torito y sentir el grito ensordecedor de la tribuna por esa buena atajada en las quinchas… 

LO ULTIMO EN CABALLO Y RODEO