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La crianza y éxito de Peleco no es sorpresa

Autor: Arturo Montory

Emilio "Milo" Lafontaine en Mocosita.

"Sello racial, calidad vaquera y construcción, pilares fundamentales de este criadero", destaca Arturo Montory en su columna de opinión.

Por Arturo Montory G.

Emilio "Milo" Lafontaine Pierry su fundador en 1956, a través de su tío Hernán Anguita Gajardo, primo hermano de su madre Lucila Pierry Gajardo, todos oriundos de Cañete, conoció y profundizo sus conocimientos del caballo chileno a través de él, además de estar insertos sus campos Peleco y Paicavi, en una zona precursora de la crianza por ser vecinos del criadero Lanalhue de Gastón Etchepare B. y LLeu LLeu de Arturo Del Pino, propietarios que presentaban sus ejemplares en la Quinta Normal ya en 1937 en adelante, y corrían sus potros en rodeo de la Quinta.

El legendario Raúl Rey muy joven fue jinete y “arreglador” en el criadero Lleu Lleu.

Famosos fueron los potros de Lanalhue Adjiotista y su hijo Ensarte y Decurión.

Adjiotista fue criado por Carlos Allende Navarro en Los Ángeles, nieto de Cincel (Cristal I) en Lorita por Alcatraz y llego de dos años a Lanalhue.  Adjiotista era overo y llamaba la atención junto a su hijo Ensarte por su estampa y calidad vaquera.

Debido a ello "Milo" le compró a Gastón Etchepare el Lanalhue Milcao, un overo propio hermano del Ensarte, que salía extra de corrales, pero el apuro en su arreglo lo llevo a fundirse muy nuevo, lo conocí y pude ver esa etapa, porque en esa época y en su medialuna corrí mis primeros novillos acompañado de Rene Larroulet Lafontaine.

De 1940 ya era famoso el criadero Las Camelias de la Comunidad Darío Pavez, propietarios del Aculeo Quebrado y de Las Camelias Contagio, hijos de Cristal I y Cosaco, y a través de la gran amistad de Hernán Anguita con Raúl Pavez llegó “Milo” a conocer muy a fondo esa magnífica crianza y admirar a jinetes de la Comunidad, como los hermanos Manuel y Bartolo Bustamante, Rodolfo Urbina, Pape Zavala, Arturo Ríos, entre otros, e iban de visita a Hospital, también acompañados de sus primos Jorge Laserre Lafontaine y Rolando Montory Lafontaine, todos cañetinos.

“Milo” tenía ese “ojo” de criador que se nace, no se adquiere, es innato y único, y compra a la Comunidad en el año 1956 la yagua Las Camelias Patagüina, hija de Contagio (Cosaco y Elegía por Angamos II por Mezcla) en la Zandunguera por Quebrado y Arozamena por Cosaco y Zurzula por Retinto (Halcón II).

Zandunguera es propia hermana de Las Camelias Refuerzo.

También compra a Las Camelias Incrédula por Contagio en Casilla I por Cristal I, yegua extra de vacas.

Por lo tanto, lo que quiero destacar en que “Milo” inició su crianza en Peleco con la mejor genética del país de la época, que lideraban los criaderos Las Camelias con sus reproductores Cosaco y Quebrado y Curiche con Alcatraz y Comunista (Don Lito era propietario de una parte de Las Camelias Comunista por Quebrado en madre Cosaco).

Para incorporar al Alcatraz a Las Camelias compraron el Lanalhue Milcao que era propiedad de Peleco.

Los productos de Curiche Recacha, Ñipán y Rigor todos propios hermanos a través de Comunista y Rigurosa por Alcatraz, de gran lucimiento en Nacional de 1958 en Osorno, eran también sensación en los corrales el sur, y aparece el Curiche Guardián I, alazán trabajado y montado por “Coteco” Aguirre que a los 5 años ya es un gran potro de rienda y rodeo (1961), pero se lesiona de la columna y debe ser retirado, y “Milo” con su gran “ojo” de criador lo compra para su criadero Peleco.

Para adelantar un poco esta trama les cuento que Las Camelias Incrédula es la madre Peleco Casillera madre Mocopulli Atento padre de Licahue Contulmo, criadero antiguo de Rubén Valdebenito F. que dio a Peleco Caballero, por otra parte, Las Camelias Pataguina a través de Peleco Mocosita (Guardián I) de Ronquera (Roncador) y muchas más, es base de todo lo actual de Peleco.

Por los años 1965 era sensación en Valdivia por morfología y calidad vaquera un potro llamado El Quinto Roncador, por Andrajo (Chicharrón y Zancadilla por Batro) en Curiche Ronquera (Alcatraz y Reñaca por Cincel-Cristal I), y “Milo” se datea y va directo a comprarlo, dando gran parte en efectivo y al Guardian I, pagando el precio más alto del país a esa fecha, haciendo un gran esfuerzo personal.

Como si fuera poco en esa época se remata el famoso Casas de Polpaico Estribo en la FISA y estuvo muy cerca de rematarlo.

Esa temporada acolleraron el Roncador con el excepcional vaquero el negro Inocente de Renato Luengo, y por ello llevo su yegua Ronda a cubrir del Inocente y nace la yegua base Peleco Maruja. Años después “Coteco” le compra el Roncador para Santa Isabel, época de Coipue.

Por sugerencia de Alberto Lacoste G. de criadero Arquilhue, yerno de Gastón Etchepare B. y gran amigo de ellos, “Milo” y Hernán “Nancho” Anguita compran el Picaporte para Paicaví y Peleco.  El potro ya estaba viejo y era de propiedad de los famoso Hermanos “Tacos” Vásquez del conocido criadero San Francisco, y el precio fue “dos días de conversa de caballos en su casa en Valdivia” con Hernán Anguita, lo que se cumplió.

“Milo” gran admirador de la crianza de Los Tilos de Santiago “Chanca” Urrutia le compra de potrillo el Quillacon IV y de esa misma crianza a Cristian Letelier Silva la pequeña coipa Los Tilos Raptorcita por Quillacon II y Raptora por Longaviano.

Y de Picaporte nacen Morcacho, Quillacon, etc. y cuando estos potros tenían más de 10 años y aun sin amansar, su compadre Rubén Valdebenito F. a la muerte de “Milo” adquiere completo el criadero Peleco.

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Llegan a Contulmo los potros mencionados y yeguas también, con las que continúa el Peleco actual.

Emilio “Milo” Lafontaine fue un huaso completo, amaba su campo y sus caballos, su ganado holandés europeo y sus perros fox terrier, era muy bueno para el lazo, certero, valiente y arriesgado al máximo, lo vi lacear en las vegas, novillos de más de 400 kilos a toda velocidad y pararse en seco, estacado y aguantarlos. A veces los lazos no aguantaban el tirón y se cortaban, muy peligroso porque rebotaban. 

“Milo” trabajaba y arreglaba todos los caballos que corría, además cliente del gran artesano en monturas Amador Isla de Chillan, usaba frenos hechos en Malloco, estribos fabricados por el maestro Riguero de Linares, y mantas mandadas a tejer especialmente con elección de colores, a la famosa chamantera de la época María Romero, igual que todos sus parientes cañetinos.  Simpático, conversador, agradable y de linda cueca. 

En esos años Rodeo y Casino eran una unidad, la “fiesta del campo chileno” y en largas mesas todos compartían, viniendo de cualquier zona del país.

Gustaba de lo mejor en relación con caballos, vestimenta y aperos, y jamás se fijaba en el precio, si era lo óptimo lo pagaba.

Rubén Valdebenito fue su amigo de muy joven y lo visitaba a menudo, nunca dejo de verlo y acompañarlo y tuvo el inmenso mérito de confiar en esta crianza la mantiene cerrada, no se nubla la vista con otras líneas tremendamente exitosas ni desarma el criadero, lo continúa y mejora notablemente.

Si el criadero Peleco no lo hubiese continuado Rubén, esta valiosa crianza jamás habría sido conocida más allá de su zona costera araucana. Y cuando compró el criadero ningún caballo venía corriendo, potros, potrillos, potrancas y yeguas de crías, él empezó a formar su equipo para el trabajo y “arreglo”.

Años después incorpora para refrescar sangre a Picarquín Taconeo, excelente vaquero y también, pero de las mismas sangres (Quillacon -Picaporte-Inocente), al tordillo Paicaví Requinto y luego varias yeguas madres de Paicaví, entre ellas a Sorocha, Rudera y Risión.

Productos criados por Peleco de Rubén son Raptora, Medio a Medio, Quitralco, Quidico, Muñeco, Moraleda, Molejón, Viejo Roble, Huingán, Pobre Huacho, Rudera, Guitarra, Trapa Trapa, Tiqui Taca, Minga, Ronaldo, Morcachita, Ramirana., Año Negro, Morcacho II, Mariscal, Romario, Estupendo, Mañanera, Caballero, Tarantela, Chinganero, Loncopán, Bambam, Audaz, Ocurrencia, Contutti, Mono Mono, Messi, Polenta, Bielsa, Pele, todos ampliamente conocidos y con gran campaña.

Todos con sangre de sus potros Morcacho, Contulmo, Quillacon, Requinto y ahora con un gran padrillo actual, Ronaldo, ya probado con hijos corriendo (Estupendo, Messi) y nietos ya de 5 y 6 años prontos a debutar.   

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El criadero Licahue 2 a nombre de Gustavo Valdebenito E. inscribió solo 5 ejemplares, pero todos de la misma sangre de Paicaví y Peleco y son Troja, Costurera, Maripepa, Chispa y Contulmo.

Quiero destacar en este artículo que la crianza de Peleco obedece a un inicio con lo mejor del país, continuado cerrado y sin duda, con la confianza en sus caballos de su propietario y la inmensa calidad personal y de jinete de su hijo Gustavo, el mejor del país actual.  

Perseverancia, que es un ejemplo para muchos nuevos en esta senda, que se desaniman muy fácilmente al primer tropiezo y empiezan a comprar lo que la moda dicta y se alejan de su sueño con lograr éxitos con una línea determinada.

Peleco va en camino de hacer historia. Todos los grandes criaderos de la raza chilena nunca han dispuesto de más de dos o tres yeguas insignes, nada más. Sello racial, calidad vaquera y construcción, pilares fundamentales y en ese orden.

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