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Falleció Ramón González, uno de los grandes jinetes del Siglo XX

Autor: Caballoyrodeo.cl
Fue insigne figura de nuestro deporte y conquistó el cetro nacional junto a Pedro Vergara en 1976 en Placer y Angamos.

Una triste noticia entristeció al país corralero: Ramón González González (88 años), campeón de Chile en 1976, falleció en las últimas horas.

Su velorio se efectúa en el Parque del Recuerdo de Santiago en el Velatorio IV; y la misa se realizará este miércoles en la Capilla de ese lugar a las 12:00 horas. Posteriormente se efectuará su funeral.

Este destacado jinete, criador y dirigente tuvo su momento de mayor gloria al ganar el Campeonato Nacional de Rodeo en 1976 junto a Pedro Vergara en Placer y Angamos con 26+5+3+3, en una recordada definición ante Ricardo de la Fuente y Gustavo Rey.

Fue colchagüino de nacimiento y o'higginiano por adopción. Fue uno de los grandes jinetes del Siglo XX, reconocido por su elegancia, sobriedad e inteligencia para correr, logró triunfar en los Rodeos más importantes del país, a su largo y ancho.

Siendo muy joven y en época escolar, según sus propios dichos lo pasaron a buscar al Colegio en que estudiaba en Santiago para llevarlo a acompañar en la Quinta Normal, nada más ni nada menos que a don Rene Urzúa, con quien triunfo en esa oportunidad, uno de sus primeros éxitos y que no pararían a lo largo de su vasta trayectoria.

Fue Campeón, Vicecampeón y Tercer Campeón de Chile, como así también cuarto finalista en innumerables ocasiones.

Corrió con los más grandes como Rogelio y Hernán Ordoñez, Pequen López, Rene Urzúa, Nano Ramírez en los tiempos en que corría caballos del Criadero La Rosa de su padre. Luego también corrió con muchos amigos y jinetes como lo fueron entre otros, Ramón Cardemil, Ruperto Valderrama, Alberto Montt, Manuel "Farol" Fuentes, "Coteco" Aguirre, Daniel Castro, Samuel Parot y Pedro Pablo Vergara con quien logro sus mayores éxitos corraleros, terminando sus últimos años corriendo con sus hijos Rodrigo y Sebastián.

Fue precisamente con Pedro Pablo Vergara en Angamos y Placer que protagonizaron la que para muchos ha sido la final más emocionante que ha habido en un Campeonato Nacional, ya que para poder quedarse con el título, tuvieron que desempatar en tres oportunidades con "Cacaro" de la Fuente y "Tavín" Rey en Cacarita y Ña Juana y la Monumental de Rancagua que se venía abajo con gritos de O'Higgins, O'Higgins del público local que los llevo a la calidad de héroes por el épico triunfo conseguido.

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Dada su gran calidad de jinete, lo hicieron destacar entre los mejores del país, teniendo muchas figuraciones en el Ranking Nacional.

Entre sus grandes caballos cabe destacar entre otros a Arrocito, Secretaria, Cebollita, Borrachita, Tranca Larga, Bandolera, Choclo, Muchacho y Placer en el cual obtuvo el Campeonato y Vicecampeonato de Chile junto al caballo Angamos.

Fue un destacado Dirigente tanto en las Asociaciones de O'Higgins y Colchagua, fundador del Club Malloa con su amigo Juan Cuadra y los Hermanos Medina entre otros, luego en el Club San Vicente de Tagua Tagua con sus amigos Alberto Echenique, Daniel Castro, Eduardo Varela, Manuel Pérez, Tomás Soto, los Morales y muchos más, logrando el título de Campeón de Chile para este Club. Posteriormente en la zona Colchagüina donde volvió después de muchos años en O'Higgins, pasando por los Clubes San Fernando con sus amigos Bejares, Mayol, Albonico, Rivadeneira y otros, Chépica con su gran amigo Churruco del Real, o Palmilla con Cote Hurtado, los Gómez, los Rivera, Guido Céspedes y muchos más, dejando en cada uno de estos marcado su sello de calidad en cada Rodeo que organizaba, donde se preocupaba hasta del más mínimo detalle, logrando ser reconocidos los Rodeos en que él se encontraba organizando, como los mejores de la zona Central.

También por circunstancias de la vida, lo llevaron a ser socio de las Asociaciones Maipo, Osorno, Santiago Oriente, Los Andes.

Como Criador continúo el legado de su padre, el Criadero La Rosa que posteriormente entrego a sus hijos, siendo actualmente uno de los criaderos vigentes más antiguos del país, de donde en distintas épocas, salieron grandes caballos.

Sus últimos años corraleros, los dedicó a la enseñanza, formando una escuela de Rodeo en Calera de Tango y luego en la Medialuna de La Reina. Siempre tuvo una gran afinidad con los jóvenes, y nunca le negó un consejo o enseñanza a nadie que se lo pidiera.

Habiendo dedicado su vida al Rodeo, siendo un gran jinete, dirigente y criador, por sobre todas las cosas, fue un amante del caballo.

En 2016, tras 40 años de esa hazaña, recibió el Premio a la Trayectoria de la Legión de Honor del Rodeo Chileno que realiza la Revista del Campo del diario El Mercurio en el Campeonato Nacional de Rodeo.

Revisa este artículo de la Revista del Campo de 2016:

El jinete de la final más emocionante del rodeo

Hace exactos 40 años, junto a Pedro Vergara fue protagonista del desenlace más dramático en la historia del rodeo. Tras un empate a 26 puntos con Ricardo de la Fuente y Gustavo Rey, tuvieron que desempatar tres veces antes de ganar el Champion de Chile de 1976. Criador, jinete eximio, dirigente y miembro del Comité de Disciplina.

Por Arnaldo Guerra

Fue hace 40 años. Y no se recuerda de otra final más disputada del Campeonato Nacional de Rodeo. Fue tan sufrida y dramática como el partido entre Chile y Argentina en la última Copa América, con empate, alargue y penales.

El escenario fue la antigua medialuna de Rancagua, toda de madera. Había tal fervor que se formaron dos bandos. Unos gritaban ¡O'-Hi-ggins!, ¡O'-Hi-ggins! alentando a Ramón González y Pedro Vergara, que montaban los caballos Placer y Angamos. Los otros, en menor número, ¡O-sor-no!, ¡O-sor-no!, por Ricardo de la Fuente y Gustavo Rey, con las yeguas Ña Juana y Cacarita. Mientras saltaban y gritaban no se imaginaban que asistirían a un desenlace inédito. Las dos colleras igualaron en puntaje-26- y hubo que realizar un triple desempate para poder dirimir quienes se llevaban la corona del 28° Champion de Chile.

"Nunca antes se había visto algo igual... Daba miedo cómo se movía la medialuna, con la gente de pie gritando y aplaudiendo", comenta Rodrigo González, quien con 12 años fue testigo privilegiado, junto a toda su familia, de la victoria de su padre, Ramón González. Finalizado el tercer desempate, la mamá y los hijos saltaron a la arena de la medialuna a celebrar con los ganadores. Era la segunda vez que Rancagua hacía de sede fija para la final y el primer título de la Asociación O'Higgins.

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Hoy Ramón González González, con 85 años, revive su carrera en las quinchas, con casi una década de oro junto a Pedro Vergara -ya fallecido-, que los llevó primero al título máximo en 1976 y al vicecampeonato al año siguiente, y a ser animadores de cuanto rodeo se les puso por delante, colocándolos muchas veces en el ranking de los mejores. De bajo perfil, agricultor, ganadero y corralero multifacético, criador de caballos chilenos, jinete bravo en las atajadas, dirigente de clubes, miembro de la Comisión de Disciplina de la Federación y gran organizador de rodeos, recibirá el Premio a la Trayectoria que entrega todos los años la Revista del Campo en su tradicional encuentro con los campeones de todos los tiempos, previo a la disputa del Champion de Chile.

González está casado con María Angélica Aguirre Valenzuela, su apoyo incondicional, aunque desde que él tuvo un accidente grave a caballo dejó de ir a los rodeos y solo regresó para ver a sus hijos en las medialunas, una que otra vez. Tienen cuatro hijos: María Carolina, Rodrigo, Paulina y Sebastián -los dos hombres son corredores activos-, y nueve nietos, de los cuales Rodrigo siguió la tradición huasa. Además, tienen dos bisnietos y otros dos más en camino, por lo que el bichito del rodeo todavía puede transmitirse y mantenerse en el tiempo.

En los genes

Desde pequeño, Ramón González estuvo metido en las patas de los caballos. Su padre, Agenor, tenía campos -propio y arrendados- en la zona de Colchagua, y formó La Rosa, uno de los criaderos más importantes y antiguos, del que salieron caballos famosos como Arrocito, Jovencita, Pelagia, Buena Chica, Secretaria, Desdeñada, Cebollita y Algún Día, entre otros.

"Era un criadero con caballos muy buenos. Llegó a tener más de cien. A mi papá le gustaba la sangre del Quebrado, porque salían caballos vaqueros muy buenos. Él era agricultor, hacía cultivos tradicionales y criaba ganado en campos de Chépica, cerca de Nancagua y en Marchigüe, en la provincia de Colchagua", cuenta González.

Ahí aprendió de la sabiduría de grandes arregladores, como Rogelio Ordóñez -abuelo y bisabuelo de los Ordóñez que hoy figuran en el deporte huaso como Nano, Mauricio, Diego, etc.- y Hernán Nano Ramírez. De hecho, de muy niño pudo correr con René Urzúa, triple campeón de Chile. Como era amigo de su padre, muchas veces corrió con él. Incluso un par de veces lo mandó a buscar al Patrocinio San José, en Santiago -donde estuvo internado-, para que corriera en el rodeo de la Quinta Normal, que era el Champion de Chile de la época, y una vez lo ganaron. Ahí conoció la severidad de un exigente Urzúa.

Comenzó a correr en Colchagua, en rodeos, cerca de los nueve años, y más o menos a esa edad ganó su primer champion. "Los empleados de mi papá, que eran muy buenos, me empezaron a decir que saliera a correr. Incluso de la federación me llegó una invitación para ir a Viña del Mar cuando tenía como 11 años. Ganamos el premio en la categoría infantiles y juveniles", cuenta.

La agricultura y los caballos lo fueron atrapando y pese a que, le gustaba el fútbol y llegó a jugar en las infantiles de la Universidad Católica, como inter derecho, debió elegir entre el fútbol y el rodeo, conminado por su padre. Por opción y un poco también por darle el gusto a él, que a toda costa quería que su hijo corriera los caballos que él criaba, se decidió por el rodeo.

"Me gustaba trabajar con ganado. Me dediqué bastante a eso, criando y engordando, y a la compraventa también", dice.

Con el tiempo, el criadero La Rosa llegó a sus manos, y de ahí salieron algunos caballos importantes como Choclo, Tranca Larga, Discreta y Borrachita, y en tiempos más recientes Discretito, Tostao y Jovencito, entre otros.

"El que más me enseñó en el campo con los caballos fue Rogelio Ordóñez, pero a competir en el rodeo, don René Urzúa. El tenía el corral con mi papá y pasaron unas temporadas con mucho éxito. Había corrales muy buenos como el de la Comunidad Darío Pavez, uno de los más grandes y con excelentes jinetes... Corrí con muchos amigos y con los jinetes de mi papá, y terminé con mis dos hijos, Sebastián y Rodrigo".

La final de infarto

Ramón González y Pedro Vergara se conocían desde niños, habían corrido algunas veces juntos, pero nada duradero, hasta que se juntaron un par de temporadas antes de la gran final que protagonizaron.

"Pedro compró el caballo Angamos, que era extraordinario, y yo tenía a Placer, que también era muy bueno. Esos dos caballos nos dieron los más grandes triunfos. Eran rápidos y muy forzudos... No pensé nunca que podríamos llegar tan lejos, como ganar un Champion de Chile, y tan luego", dice González.

Recuerda que el caballo Placer se lo compró a Eduardo Zepeda de Talca, que era el que lo corría. Como se usaba a veces en esa época, hizo un trueque que involucró una cantidad de ganado y otra parte de dinero.

Hasta que llegó la hora decisiva cuando terminaron igualados a 26 puntos con la collera de Ricardo de la Fuente y Gustavo Rey, que fueron los primeros que hicieron los 26. González y Vergara tenían 16 puntos y solo les quedaba el último toro. Se las arreglaron para marcar dos primero por parte de González, cuatro de Vergara y tres de González más el punto de salida. Hubo que desempatar y ambas colleras marcaron tres puntos. De nuevo hubo que dirimir y ahora el empate fue a cinco. Vinieron los toros definitivos y ahí el cansancio se impuso, según cuenta González. Mientras se corrían los toros extra, la medialuna enloquecía y, en la cancha, en cada descanso, los fanáticos les tiraban agua a los pechos de las cabalgaduras. Al final, tres buenos contra cero de De la Fuente y Rey.

"Ganamos porque los caballos de nosotros se cansaron un poco menos. Las yeguas de los rivales eran de Ricardo de la Fuente y eran muy nuevas. Yo estaba como en las nubes... Antes, cuando corrimos el cuarto animal, Pedro me dijo necesitamos hacer 10 puntos para empatar y yo le dije aquí hay que jugársela... Póngale no más con ganas, porque vamos a ganar", comenta González.

El premio fueron medallas de oro, un trofeo y dos pasajes a Isla de Pascua para cada uno.

Al año siguiente defendieron el título con todo, pero no pudieron, pese a que hicieron los mismos 26 puntos.

Claro que González estuvo a punto de no poder ir a Rancagua. El Club San Vicente de Tagua Tagua, al que pertenecía, a la semana siguiente de ganar el Champion de Chile les organizó un rodeo para homenajearlos, así como a Eduardo Varela y Daniel Castro que también eran del Club y habían ocupado el tercer lugar. La idea era que los campeones corrieran con sus hijos, pero preparando los caballos, González se dio vuelta en el potro Choclo -que después le dio muchas alegrías- lo que le causó dos fracturas de cráneo, por lo que pasó varios meses en cama, en una pieza oscura.

Pero ya a fines de año, y sin consentimiento médico, comenzó a montar a caballo nuevamente. Y volvió al rodeo, hizo los puntos a sus colleras y volvió a defender el título, pero esta vez fueron vicecampeones.

"Se me cortó el estribo en la entrada de la atajada y por eso perdimos el champion y salimos segundos por un punto de diferencia frente a Samuel Parot y Eduardo Tamayo... Se me cortó el estribo y el novillo empezó a tirarme la pierna para abajo y ya me llevaba hasta el pecho, entonces paré... Ahí hicimos dos puntos malos y perdimos el champion", recuerda.

Varios años después se disuelve la pareja Gonzalez-Vergara, solo porque ambos privilegiaron correr con los hijos.

Ramón González quedó en la historia con Pedro Vergara por protagonizar esa final dramática, pero también por ser un jinete competitivo y ganador, que tenía gran estilo, muy inteligente y bravo en las atajadas. De hecho, se retiró y dejó de correr cuando vio que ya no estaba en condiciones de competir. Incluso hubo veces que habiendo completado algunas colleras no fue al Campeonato Nacional porque consideró que los caballos no estaban preparados, por ser nuevos o no tener el nivel suficiente.

Reconocimiento a conocidos

Si bien Ramón González integró junto con su amigo de juventud y compadre Pedro Vergara una de las colleras más competitivas del rodeo, también conoció a grandes colleras de jinetes y caballos que han pasado por el rodeo chileno. Por ello destaca entre a los mejores de todos los tiempos a Segundo Zúñiga y a Ruperto Valderrama, pero pone como número uno a los campeones Eduardo Tamayo y Juan Carlos Loaiza.

Claro que corrió con amigos y grandes nombres, como Claudio Cardemil, Mañico Cepeda, Daniel Castro, Raúl Amaro, José Víctor Quezada, Salvador Castañeda, Samuel Parot, Francisco Jara, Luis Mayol, Manuel Fuentes, Coteco Aguirre, Ruperto Valderrama y Vicente Yañez, también con Alberto Montt e incluso con Ramón Cardemil.

Mientras, entre los caballos menciona primero a Huila, potro que también está en la historia del rodeo y la crianza, del que fue propietario con otros tres socios y que alcanzó a correr dos veces. También menciona a Cervecero, Angamos, Canteado, Bellaco y Buscada.

Ramón González tenía buen ojo, que nunca le falló, para elegir los caballos. Cuando compró nunca buscó caballos consagrados porque eran muy caros, él prefería los que pintaban para buenos. En esas compras tuvo varias anécdotas, ya que en ocasiones se usaba el trueque en las transacciones.

Mucho se recuerda en la familia la vez en que salió en su auto y después volvió a pie. Al tiempo apareció un camión con un potro bayo llamado Cariño Malo. Cuando la señora le preguntó por el auto le dijo que se lo había cambiado a su amigo Antonio Sabugal por un potro de gran futuro. Otra vez, le cambió a Eduardo Durán un caballo muy bueno, el Caudillo, por una camionada de vacas.

González en su retiro inició una escuela de rodeo en Calera de Tango y después en la medialuna de La Reina para compartir sus conocimientos con los más jóvenes. Ahora, hace ya más de un año que no se sube a un caballo.

Lo hacía solo para transmitirle sus conocimientos a su nieto Rodrigo, y tal vez contarle, otra vez, que hubo un día en que ganó el Champion de Chile.

"La cueca de los González" se llama el tema que grabó el conjunto Los Puntillanos. En ella nombran a Ramón y sus hijos Rodrigo y Sebastián, y a los principales caballos que corrían.

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