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[Opinión] La vida cambió al salir del túnel aquel día

Autor: Alfredo Díaz González
Revisa la columna de opinión de Alfredo Díaz tras un año de su título junto a Pablo Aninat.

Por Alfredo Díaz González, campeón de Chile 2019

A las 22:45 horas de aquel domingo 7 de abril de 2019 mi vida cambió. Salí del túnel de la Medialuna Monumental de Rancagua saltando de alegría y rodeado de los más cercanos que pacientemente me esperaron para tomarse las últimas fotografías que quedarían en el recuerdo. Tras pasar el control doping y recibir algunas felicitaciones, decidí irme a las pesebreras donde se encontraba el Peumo Marcado y la Doña Inés. Ahí acompañado de mi polola María Carolina Pérez, le di un fuerte abrazo de agradecimiento al noble manco alazán, cerré mis ojos, en apenas unos segundos por mi cabeza pasaron muchos de los difíciles momentos que experimenté en mi vida, un momento único e irrepetible donde llegue a pensar que el tiempo se había detenido. Tras esto abrí mis ojos y logré dimensionar lo que había sucedido dos horas antes, coronarme Campeón Nacional de Rodeo Chileno.

Y es que consagrarse en esta disciplina es una de las epopeyas más grande que un huaso puede experimentar, donde se conjugan una infinidad de factores externos y para que todo resulte deben alinearse los planetas. Y eso fue lo que nos pasó, merecido o no, me tocó disfrutar de las mejores sensaciones que uno puede vivir como corredor, tocar el cielo y quedar en la historia de un deporte que lleva más de 70 años practicándose a lo largo y ancho del país.

Ser Campeón Nacional de Rodeo Chileno te cambia la vida, pasas a ser el foco central del país corralero, una responsabilidad tremenda que te lleva a experimentar nuevas sensaciones y de lo cual estoy muy agradecido, puesto que de alguna u otra manera lo he vivido en mi estilo, quizás sacrificando un poco el hecho de ser aquel joven comunicador y bajo perfil que nació en las patas de los caballos y que increíblemente pasó de ser el entrevistador a ser el entrevistado.

Sin dudas una de las atracciones que me genera el rodeo es que es una disciplina muy subjetiva, donde no existe la receta perfecta para alcanzar tales logros, y donde uno puede elegir un estilo y practicarlo para buscar lo más beneficioso, no importa la forma sino el fondo. Pero nada de esto sería posible si no fuera por tener la dicha de disfrutar una raza caballar que cada vez se ha hecho más perfecta.

De valientes se cuentan historias

Sin dudas que he sido un bendecido. Me tocó disfrutar un premio al esfuerzo de una familia humilde que siempre creyó que en algún momento todos los sacrificios hechos en el pasado no serían en vano y a pesar de todas las dificultades sabía que de una u otra forma algo grande nos iba a llegar, y vaya que fue grande esta consagración.

Recuerdo perfectamente aquella premiación que realizó la Federación del Rodeo donde se reunió el directorio junto a los triunfadores de Rancagua, que me permitió compartir con los otros premiados y me dio la oportunidad de recibir grandes consejos de otros campeones. Sin dudas el que más me marcó fue cuando German Varela dijo que disfrutara lo que más pudiese, ya que él cuándo se coronó no pudo deleitarse de las inminentes celebraciones, porque tomó una tremenda oferta y se fue al sur, perdiéndose todo lo lindo del invierno. También agradezco las palabras de Gustavo Valdebenito, que a través de su experiencia me contó sus vivencias y ayudó a enfrentar de mejor manera las situaciones que se vinieron en el año.

Aquella jornada quedó marcada por eso y más aún por las declaraciones de que quería vivir el título en mi estilo, ser Campeón de Chile activo y quería en parte devolverle a la gente el cariño que me brindó cuando nos coronamos con mi compañero. Increíblemente apenas se publicó aquella entrevista, recibimos muchas invitaciones para asistir a las diferentes premiaciones del país corralero y gracias a mi trabajo, tenía la suerte de conocer las distintas realidades y es por ello que fui valiente y me atreví a hacer cosas nuevas, porque siempre pensé que debía dejar algo a la gente, una de esas era tratar de ser pionero, hacer cosas nuevas y que quedaran en la retina del huaso.

Las premiaciones

Y así comenzó un lindo invierno, primero con la premiación de las Asociaciones de la Zona Norte a cargo de don Guillermo Trivelli, don Pele, que en su calidad de presidente nos felicitó por nuestro logro y entregó un lindo momento.

Luego nos embarcamos y tomamos el avión a Aysén, donde nunca habían asistidos campeones en ejercicio. Ahí fue una locura, un salón lleno de gente que explotó cuando me vieron entrar con mi compañero, gente muy cariñosa y amante de las tradiciones que nos brindaron su cariño, incrédulos de la locura que hicimos con Pablo y con mi padre (Leopoldo Díaz) que tuvo la dicha de acompañarnos gracias a la invitación de su amigo Chileno Acuña.

A continuación vino otra locura, ir a la premiación de la lejana Magallanes, ahí donde de manera personal había tenido la experiencia de asistir el año anterior como reportero de CaballoyRodeo.cl (2018) y me permitió entender los sacrificios que realizan aquellos huasos que enfrentan las inclemencias del tiempo y que se las arreglan de cualquier forma para criar caballos. Igual que en Aysén, primera vez que campeones activos asistían a la Patagonia Chilena, ahí viví en carne propia las asperezas del invierno, pero de igual manera recibí mucho cariño y logré valorar más aún a esos viejos lindos que hacen patria allá.

En seguida nos llegó una invitación al Congreso Internacional Equino en Argentina con sede en Luján de Cuyo, en Mendoza. Ahí fue una experiencia inolvidable, que me permitió valorar mucho más nuestros caballos de Pura Raza, ya que estos fueron la base tanto en Argentina como en Brasil, por sus habilidades técnicas como por su morfología. Tras una presentación de manera teórica y luego una práctica hecha con caballos de allá, aprendí mucho de las otras disciplinas, tanto en el Freno de Oro brasileño, las paletadas, corral de aparta y rienda cuyana entre otras. También recibí demasiado cariño de la gente de allá, varios de ellos habituales participantes y amantes de nuestras tradiciones.

Apenas nos bajamos del avión de vuelta, un poco de descanso y a Curicó los boletos, ahí era su premiación y lanzamiento del Nacional Escolar, algo que sin dudas busqué incentivar desde el primer minuto, otra linda experiencia. Al día siguiente me tocó ir a mi querida Talca, donde pude reencontrarme con muchos de mis amigos e ídolos que vieron formarme como jinete allá.

Tras esto vino la premiación del Cuadro Honor de la Federación, donde disfruté hasta el último momento y pude verme en la portada del anuario, un hecho que siempre se espera con ansias en el invierno. Tras esto asistí a la premiación de Cardenal Caro que también había tenido la dicha de asistir el año anterior como enviado especial de CaballoyRodeo. El mismo día en la noche viaje a Lampa a la premiación de la Agrupación Femenina, ahí también una grata experiencia acompañando a las amazonas.

Finalmente vino la premiación de hasta ese entonces nuestra Asociación Santiago Oriente y con eso dimos por terminada las premiaciones. Tras esto, llegaron un par de invitaciones extras, entre ellas hacer un Taller práctico en Puerto Natales junto a mi padre (Leopoldo Díaz), que fue una grata experiencia ya que más que traspasar algunos conocimientos, la idea era incentivar a que siguieran practicando nuestro deporte a pesar de todos los obstáculos que les impone la geografía de la Patagonia. Finalmente también realizamos con Pablo Aninat un Taller en la Escuela Agrícola de Duao, gracias a la invitación de amigos con los que compartí en la Rama de Rodeo Santo Tomás de Talca y que permitió hablarle a muchos de los jóvenes que serán el futuro de nuestro deporte, ya que ahí es donde debemos apuntar, incentivar y educar. Por último ir a recibir el Cóndor de Bronce a la premiación del CPD en diciembre fue otra gran experiencia, que te permite compartir con los grandes atletas del país y representar a nuestro deporte es un orgullo que cuesta explicar.

Vivencias personales

Una de las cosas que debes aprender cuando estas en el sitial es manejar los momentos, algo que nadie te enseña y a pesar de que aconsejen, son experiencias que se aprenden en el camino. Vayas donde vayas no pasarás desapercibido, al principio la euforia colectiva es inmensa y debes entender que estás en una situación que todos quisieran estar, pero que pocos pueden llegar y eso debes afrontarlo con mucha responsabilidad y humildad.

Desde niño siempre fui fanático del rodeo, tuve la suerte de ir cuando tenía 8 años a Rancagua por primera vez, quedé encantado, por ahí por el 2000, nunca se me pasó por la cabeza que algún día me coronaría. Ir a Rancagua se transformó en una obligación, hasta el año 2004 fui seguido, luego el 2005 por motivos de estar muy lejos (Santa Bárbara, Los Ángeles) no pude asistir.

Desde 2006 nunca fallé, vi coronarse a mucha gente, vi momentos históricos en la final, como cuando corrió doña Michelle Recart, de la misma manera cuando lo hizo el pequeño Francisco Aguirre, cuando clasificaron los primeros argentinos, aparte de vivir el record histórico en primera persona. Todo eso lo experimenté ya sea de fanático, petisero y reportero de prensa.

El tema es que entre todas esas experiencias hubo una que me marcó mucho, ahí en el picadero, lugar insigne cuando uno entra al recinto de la Monumental. Y es que en esos años también era más difícil pero con mi ilusión de niño, solicité a un corredor que admiraba si me podía sacar una foto, lamentablemente ni siquiera recibí una respuesta, algo que quedaría en mi retina y que hace colocarme en el papel de enfrente cuando me llega una solicitud así.

Es por esto que tras todo lo vivido desde aquel día en que nos consagramos, siempre la idea fue lograr una cercanía con la gente, aceptar una foto, un saludo o una corta conversación puede marcar a alguien para siempre, en especial cuando se trata de algún pequeño que desde aquel momento puede transformarse hasta en un seguidor tuyo. Más ahora que estamos en una situación en la cual debemos cuidar a nuestra gente más que nunca e incentivarlos a que sigan luchando.

Expectativa versus realidad

Obviamente el hecho de asistir a un rodeo, mucha gente se genera una expectativa tremenda sobre tu rendimiento, algo que es esperable pero que no siempre termina de manera exitosa, es por ello que muchas veces uno debe valorar lo realizado, ya que sin dudas estamos en uno de los deportes más difíciles, donde hay tantos factores que afectan el resultado y que muchas veces pasamos por alto. Controlar la ansiedad es una de las claves y también va a depender de la manera en que uno se tome esta actividad, ya que en mi caso al ser amateur, realizarlo por gusto es una ventaja deportiva tremenda comparado a otros próceres que se juegan su futuro laboral en cada corrida.

Otro ítem importante es el estatus que uno alcanza, ya que por decir lo menos, ahora todos te quieren vencer y si logras un triunfo es algo que es común para la gente, pero si no lo alcanzas no cumpliste con las expectativas. En fin, hay un sin número de situaciones que pasan al correr la vaca como se dice y uno debe tratar de sacar lo positivo y en lo personal creo que eso es lo que hecho durante este año. Igual entiendo que hay muchos jinetes mucho mejores que yo y que por algún motivo no han logrado un título, a muchos de ellos los admiro y la verdad esas cosas son las que hacen atractivo al rodeo, porque no siempre gana el mejor y da esperanza a los menos buenos a intentarlo.

Disfrútalo a concho a pesar de todo

Para finalizar quiero agradecer el cariño de la gente en general, que de alguna u otra manera te alienta para seguir en esto, igualmente no ha sido fácil sobrellevar muchas situaciones cómicas e incomodas que suceden, pero que a la larga quedarán para contarle a la familia, hay que entender que pasas a ser una figura pública y en algunos casos te transformas en un modelo a seguir para los más chicos, quizás no por las virtudes vaqueras, sino por lo realizado afuera de la redonda.

Estoy agradecido de haber podido dejar una huella, ser el primero en algunas cosas, ayudar a incentivar y defender nuestro deporte. Aparte tener la posibilidad de practicar nuestro deporte en una zona extrema como Magallanes ha sido de las mejores experiencias de la vida, que me han ayudado a valorar mucho más lo que tengo y lo que he vivido, ojalá muchos otros se atrevieran a vivir tales aventuras porque es ahí donde uno aprende. Así como fue en Magallanes, espero próximamente disfrutar correr un toro en Aysén o allá en el Norte Grande para seguir sumando experiencias y quizás hacer alguna actividad en Chiloé, ya que teníamos algo visto pero las circunstancias del país no permitieron que se llevara a cabo.

Es más, gracias a esto de ser atrevido tuve la dicha de disfrutar un logro que siempre anhele, lograr clasificar con mi padre al Campeonato Nacional, curiosamente en unas yeguas criadas allá en la lejana Patagonia, en una rusticidad pura, donde queda demostrado las virtudes de la raza caballar chilena, que a pesar de todo, se ha ido perfeccionando de la mano del conocimiento, trabajo y empeño que le ponen los amantes del caballo. Ayudar a amigos como los del Criadero Ayelén a cumplir su sueño de ver correr sus caballos criados también es algo que me hace sentir pleno.

Un año distinto que sin dudas cambia la vida a quien le toca recibir la bendición de ser campeón, con muchas cosas nuevas y que después de todo quedará en la historia, un año de aprendizaje para quien se corona en la Monumental, un año bisagra en tu vida, que ya no volverá a ser la misma de antes tras salir de ese túnel, un año que debes disfrutar y compartir con los demás.

Gracias eternas a mi familia, polola, amigos, al equipo Peñasco de Santa Sylvia y a todos los que alguna vez se dieron el tiempo de enseñarme algo. También al equipo de Caballoyrodeo.cl por darme la libertad de poder hacer todas estas actividades, de igual manera a Enrique Gutiérrez quien también es parte de esto, para todos ellos muchas gracias.

Por último, enviarle un mensaje de apoyo a los huasos del país, para todos ha sido un año con muchas interrupciones, pero ante todo debemos cuidarnos y esperar que pase todo para volver a disfrutar esta pasión por el caballo y por el rodeo chileno, un abrazo a todos y mucho ánimo para lo que se nos viene.

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