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El sueño de Marco Manríquez y su padre se hizo realidad

Autor: Héctor Uribe Delgado
El criador representó a la Asociación Malleco en el Anuario de los Criadores de 2018

- Reportaje recopilado de la sección de las Asociaciones del Anuario de la Federación Criadores de Caballos Raza Chilena de 2018.

Marco Manríquez y su padre, Luis Manríquez, tenían un sueño: armar una collera de potros negros y lucir su estampa en las medialunas, sin embargo, don Luis falleció antes de cumplir ese deseo y Marco dio rienda suelta a esa  ilusión a partir de 2012, cuando le compró un par de potros a don Tulio Hafemann, del Criadero Huichahue en una Expo Sofo.

Al comienzo eran para el rodeo, pero se dio cuenta de que no era bueno  corriendo en vaca, así es que ahí fue donde tomó la decisión de dedicarse a las exposiciones con el Criadero Anhelos de Mi Taita, y los resultados han sido casi inmediatos.

"Todo esto me pone un poco melancólico, porque es una consideración muy  especial a mi padre. Afloran sentimientos claros y profundos, porque hay recuerdos de momentos muy significativos. Yo me considero un amante de  los caballos, y dentro de eso siempre acompañé a mi padre a las labores del  campo, y él me decía 'Chico  -porque soy el menor de tres hermanos- hay  que respetar y querer a los caballos', y eso está latente en mi mente. Me decía también que íbamos a tener una collera de vistosos potros negros, pero él se fue tempranamente el año ‘99, y no pudo cumplir su sueño, pero yo siempre quedé ligado al campo", cuenta emocionado Manríquez.

"Yo formé el criadero recién el año 2012. Parte de andar de mirón en la Expo Sofo. Ahí me gustó un caballo negro de Tulio Hafemann, así es que fui y le pregunté al peticero si lo vendía, porque reunía todo lo que me gustaba en un caballo, y le dejé mi teléfono para que le preguntara al hombre, y de picado al otro día medio escondido de la patrona, partí de nuevo a la Sofo y efectivamente  vendían el potro negro, y nos caímos en gracia con don Tulio. Era un potrillo que era nieto del Esperando, y dos días después lo llamo y le pregunto si tenía un potro similar y le compré los dos potros negros y ahí empecé a avanzar", añade entusiasmado.

Pero el giro a la crianza aún no lo daba: "Me faltaban las yeguas, porque yo todavía estaba preocupado del tema funcional,  pero a poco andar me di  cuenta de que no era lo mío. No me sentía cómodo llevando los potros para la amansa, para el trabajo, y como no corro, dije 'me voy a dedicar a criar', y me puse a comprar yeguas, todas negras, y con la fortuna de Dios y de mi  padre que está en el cielo, pude comprar el potro Piguchén Un Chico, que es hijo del Acero y padre del Lindo  Chico, actual gran campeón nacional, y ahí parte el tema de la crianza", resume.

Luego vendrían los premios: "Tuve dos crías que son las que andan en la pelea, que son el Encachao, que ganó el Campeón Potrillo en Los Ángeles, y la Buena Moza, que ganó en Collipulli, y con esas crías llegamos a Marchigüe (2018). Y todo eso a uno le hincha el corazón, porque se ve en la pelea, siempre con el máximo respeto tratando de darle la pelea a criadores que llevan mucho más tiempo que uno en esto", comenta orgulloso de sus logros.

Y el futuro se ve igual de auspicioso: "Tengo tres potrancas negras, la Linda  Chica, la Qué Chica y la Buena Chica, todas hijas del Lindo Chico, y este año ya debieran estar participando en las exposiciones", dice Manríquez, quien confiesa que ha sido un aprendizaje rápido, aunque  cuenta  que  su  principal mentor es Roberto Standen.

Nota de la Redacción: Tras esta entrevista, don Marco Manríquez ha seguido sumando premios tales como Premio Familia en Collipulli 2020.

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